La guerra de Irán
El Mundial 2026 ha sido demasiado cruel con Irán. Amir Ghalenoei, seleccionador iraní en el Mundial, ya calificó lo que estaba viviendo su equipo apenas tras el primer partido contra Nueva Zelanda como "el equipo más oprimido en la historia de los Mundiales".
Ahora Irán ya es historia del Mundial 2026 por los milímetros que anularon el tanto de Shoja Khalilzadeh contra Egipto en el 96' y por el empate de Austria contra Argelia en el minuto 96', tras haber estado de nuevo en las eliminatorias en el minuto 93' por el tanto de Mahrez.
Es increíble poder imaginar una situación de más ensañamiento con, recordemos, uno de los 48 equipos clasificados para la Copa del Mundo 2026. El único que no compitió en igualdad de condiciones con el resto de participantes.
Desde antes del inicio del torneo, el equipo enfrentó un cerco administrativo sin precedentes por parte de un país anfitrión. De hecho, los Estados Unidos han sido el primer país anfitrión de un Mundial que está en guerra con un participante al inicio de la Copa del Mundo. Ahí empezaron los problemas.
El gobierno estadounidense, citando razones de seguridad nacional, denegó visados a 15 miembros clave del personal de los asiáticos, incluyendo analistas tácticos, médicos y prensa, lo que obligó al cuerpo técnico a duplicar funciones operativas.
Incluso el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, tuvo prohibida la entrada al país por sus presuntos vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, un grupo considerado terrorista por Estados Unidos.
¿Podía la FIFA haber puesto a Irán en Canadá o México como medida excepcional? La restricción más severa que impuso Estados Unidos (recordemos, país anfitrión, que acoge) fue la prohibición de que el equipo pernoctara en su suelo entre partidos.
Esto obligó a Irán a trasladar su base de entrenamiento de Arizona, donde tenían planeado hacerlo inicialmente, a Tijuana, México, obligando a los jugadores a realizar vuelos de ida y vuelta el mismo día de cada encuentro.
Estos traslados estuvieron plagados de retrasos; en una ocasión, un viaje de 30 minutos se convirtió en una espera de cinco horas en los controles migratorios antes de un partido.
Tras su último encuentro en Seattle contra Egipto, el equipo fue obligado a abordar un avión a las 3 de la madrugada, eliminando cualquier posibilidad de recuperación física post partido. "Han hecho todo lo posible para eliminarnos, es un desastre", afirmó Taremi tras el encuentro contra los egipcios.
Irán queda eliminado del Mundial 2026 sin haber sido derrotado, pero con la clara evidencia de no haber jugado en igualdad de condiciones que el resto de participantes. El fútbol se ha ensañado con ellos. (marca.com)



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